Cuento infantil: Cuando la ternura no se desvanece.

By: juanrico

May 25 2014

Category: Uncategorized

1 Comment

Desde remotas praderas verdes, de aroma a floresta y humedad, como dos aves del paraíso, de colores claros y reluciente plumaje, se interpusieron en tu destino, tu azar, como un vuelo de ternura se precipitaron por el balcón de tu aposento…como si fueran dos ángeles de luz se sintieron sus almas entrañables y cómodas, confiadas y familiarizadas con los objetos que se desplegaban ante sus inquietos ojitos, ávidos de conocer el significado de las añadas fotografías y sus personajes: la conexión de tiempo que entre ellas existía y la relación de parentesco…
Corrían de un lado para otro, descubrían la muñeca de otros días más cercanos y los juguetes, por algún tiempo olvidados, que las hacía avivar su tierno pasado.El recurso al pronombre posesivo las acompañaba en el descubrimiento de su propia espejo…Como dos diminutos polluelos ahora gritaban de emoción incontenida; te enternecían las gotas de rocío que se desprendían de sus ojos y rodaban por sus mejillas rosadas de vida cada vez que sentían la contrariedad o la incomodidad infantil, después de una advertencia oportuna.
Como espectador de un interesante desarrollo deportivo, te embelesaban sus modales en la mesa, tanto la pulcritud de las formalidades de la sutil Méabh como los simpáticos arrebatos de rebeldía de la pequeña Aoibhinn, que se atusaba la tonalidad caoba de su cabello con las manos manchadas de yogur: un primor.
La música de los ronroneos de Méabh , echada sobre el sofá durante la siesta, te producía el mismo placer que una sonata de cuerdas…
Y volver a empezar, a gastar la energía almacenada después de un almuerzo de pastas o chucherías, correteando detrás de las palomas del parque a las que alimentaba con arroz sobre la propia cabeza…y subir y bajar por el tobogán, y balancearse hasta la extenuación el el columpio, o disfrutar del sube y baja del balancín de madera; o su afición a la cafetería donde degustar alguna golosina: un sueño perecedero en el recuerdo…
El inocente hostigamiento entre las dos hermosas criaturas te ponían en guardia, y te veía compelido a mantener la vigilancia desde una atalaya próxima, cuando siempre la desavenencia acababa en una oportuna reconciliación, después de un torrente de lágrimas y lastimero llanto: era el final del desencuentro entre dos retoños que no saben por qué se quieren.
Han emprendido el vuelo de regreso a casa hoy: el juguete corre-corre arrumbado en un rincón de la azotea, las muñecas permanecen apagadas en el sofá de verano en el balcón, unos cuantos de libros infantiles de viñetas de ilusión y sueños se apilan en la mesa de centro del salón; los cuadernos donde se afanaban en reproducir la espiral del caracol o la silueta de Mafalda, de mucho pelo y avieso mirar, o la caricatura del personaje de Pepa Pig se suceden unas a otras al pasar las hojas.
Sin embargo, todavía resuenan en tu interior la tierna melodía de las dos niñas, cuya presencia ha podido detener el tic tac del reloj de tu memoria.

One comment on “Cuento infantil: Cuando la ternura no se desvanece.”

  1. Lo guardare para cuándo sean mayores.


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