Prosopopeya de un pueblo: Héroes sin historia -San Conrado, santo patrón de los cornudos.

By: juanrico

Apr 04 2014

Category: Uncategorized

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Leopoldo Bloom acababa de introducirse en el interior del espejo del espejo interior de su memoria, cuando había dejado de ser un sesudo y sensato agente de publicidad o aquella silueta de viajante consumado que vestía por primera vez un sombrero de hongo, al que acompañaba una carpeta de pedidos, un pañuelo perfumado y un elenco de recursos galantes y sonrisas complacientes un año después…Y aquella noche de llovizna y niebla espesa por la calle Hatch street, cuando se topó con Bridie, una joven ramera de un chelín y un penique, tuya y mía y del otro, por vez primera se apoderó de su juvenil lozanía y huyó entre la niebla al grito de Bridie, Bridie Kelly del centinela…
Por aquellos parajes del invierno en Dublín se desperezaba mi alma en la churrería de Juanfra, cuando observaba que el jeringuero cuchicheaba con el vendedor de dos iguales para hoy, cuya sórdida figura -ya quisiera relucir el semblante de Periploplinides, el vendedor ambulante heleno- de solterón zafio, y comunista para más señas, del que dicen suele hacer escarnio de las infidelidades de las casadas: no se sabe si renunció al matrimonio por el miedo a sufrir la burla de cornudo o por su repulsiva figura de lastimoso célibe.
Se dice que los comunistas no superan el mantra de la igualdad ni de las tribulaciones de los cornudos, lo cual no deja de ser una oda a la desigualdad en cierto sentido, por aquello “de tanto monta como monta tanto”…
-D. Juan, ¿ usted sabe si existe San Cornudo? – me interrumpió Juanfra respetuosamente.
-Hombre, Juanfra, es el santo Patrón de los casados- le contesté con afable templanza, al que, aprovechando la presencia de Mayte, su mujer, consultó el calendario de pared, para a continuación, corregir el santoral, y añadir…
-¡ Se trata de San Conrado! – me he confundido -reconoció con atemperado tono, no exento de sorna.
-…es el peaje que pagamos los casados: unos antes y otros después – intervino un parroquiano que desayunaba a mi derecha.
-¡San Conrado, dígame qué le debo,! – me dirigí al churrero con malintencionada ironía, que, supongo, no supo interpretar, teniendo en consideración su respuesta
-Lo de siempre: €1.75 -contestó Juanfra con medida cortesía. Un grupo de parroquianos, del que destacaba especialmente un hombre alto, singular por estos pagos, que rozaba los dos metros, del que Juanfra no conocía su procedencia ni oficio, debatía sobre la salud bancaria de algunas Cajas de ahorro.
-El patrón de los Cornudos no es San Conrado, sino San Marcos -terminó por sostener convencido el bueno de Juanfran- lo puede usted consultar en Google. ( “lo mantiene, tal vez, por el símbolo de la cabeza de toro del evangelista” -terminé por meditar esta conjetura).
Siempre me quedará la duda del interés del churrero por los infames astados: nunca había puesto de manifiesto su afición a las corridas.

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