Educar a la ciudadanía

By: juanrico

Sep 06 2012

Category: Uncategorized

1 Comment


Sr. Gustavo Martiín Garzo, he leído con interés el artículo que escribió Ud en el diario del País el domingo 26 de agosto del presente año, bajo el título Por una enseñanza pública, laica y literaria y, al respecto, deseo expresarle tanto mis coincidencias como mi desacuerdo:
Es verdad que la enseñanza pública proporciona al individuo las oportunidades para desarrollar sus capacidades intelectuales en competencia de igual a igual con otros escolares -sin privilegios, en una sociedad que considera la igualdad como uno de sus valores, si no el principal, sí de los más mimados.
Es cierto que, al permitir a los padres la libertad de elegir centros y por consiguiente el derecho de los padres a elegir el modelo de educación para sus hijos, el estado ha propiciado que la libertad entre en el escenario de un sistema de enseñanza menos igualitario, pero más diverso en un contexto más en consonancia con la sociedad democrática, de respeto a la propiedad privada insertada en un ámbito occidental y de libre mercado, evitando que el estado se introduzca en el seno de las familias, las oriente, las dirija y les imponga un modelo educativo paradigmàtico de los estados totalitarios como Cuba, China o los estados fundamentalistas islámicos… ¿ No pretenderá Ud defender que los colegios Concertados sean descabalgados del sistema público y considerarlos privados por tener un ideario diferente al estatal ?
Dicho esto, una democracia plural debe fomentar la creación de centros en un régimen de libertad, sólamente bajo la exigencia de respeto a los principios básicos de la democracia, de igualdad de oportunidades, de libertad y tolerancia y de respeto escrupuloso al estado de derecho, porque de no ser de este modo estaríamos planteando otra cosa:
Una enseñanza pública fiel a los intereses de partidos ( el partido socialista introdujo en el sistema público de enseñanza una asignatura – Educación para la Ciudadanía con el fin de re conducir la formación de los jóvenes en beneficio propio, que nos recuerda a la Formación del Espíritu Nacional) es de razón cuestionarla, si se universaliza e impone más allá donde la iniciativa privada no pueda alcanzar. La enseñanza pública universal, en términos economicistas resulta manifiestamente insostenible en el escenario actual y de crisis global, a no ser que se esquilme a las familias y a las empresas a base de impuestos, o, si, por el contrario, se pretende que la sociedad abandone otros servicios de perentoria necesidad, como es la salud.
Por otro lado, si tenemos en cuentas el fracaso actual de la enseñanza pública, y la comparamos con la privada y concertada, no tenemos por menos que avergonzarnos: los escolares son más iguales, pero menos libres aunque, eso sí, más igualados en el fracaso y la frustración.
Sobre un papel demagógico y propagandista por parte de los conocidos Foros Progresistas se impulsa la enseñanza laica, de cuyas buenas intenciones dudo, por estimular una enseñanza de corte “libertaria” que arrumbe cualquier vestigio de valores humanos, de principios cristianos, de cuya fuente, al parecer, causa de todos los males de nuestra civilización, se les quiere apartar, intentando re escribir la realidad, que, desde el romántico criterio adanista, se quiera re inventar la historia con el fin de abominar del Pasado, y aniquilar la naturaleza humana; que,como rotundamente demostró Ortega y Gasset, el hombre no tiene naturaleza, tiene historia, que es memoria, lo cual nos diferencia de otras especies inferiores. Y de esto se trata: inventar un ingenio humano nuevo, al que, se le aplique dosis de principios laicos, que le incapacite la autocrítica por falta de referencias diferentes y se instale el pensamiento único, sin otro referente que alivie al ser humano del totalitarismo, impuesto por el sofisma del buenísmo – si es bueno, obvia todo lo demás.
Aparte, pero abunda en este sentido la insistencia de no financiar los colegios que no sean mixtos, por considerarlos ¿ Sexistas ?, contradiciendo las excelencias de los países “socialdemócratas” de la península Escandinava: concretamente, a Finlandia, que segrega a los niños de las niñas, sólo en las clases, olvidándose, no de buena fe, del éxito del sistema en aquel país: ¿ Prejuicio progre o mala fe ?
Finalmente, puedo estar de acuerdo con Ud., cuando defiende una educación literaria de los niños, pero sin condicionantes al servicio de una ideología concreta, y máxime si con la disculpa del desarrollo imaginativo e ideal, al niño se le trata de lavar el cerebro en pos de sembrar la idea totalitaria, que haga las delicias a la profecía de Huxley en Su libro Viaje a un Mundo Feliz, donde a los individuos se les clasifica como si fueran pollos de granja.

One comment on “Educar a la ciudadanía”

  1. Estoy de acuerdo. El tema educativo es inagotable. Hay muchísima hipocresia tras él.


Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Juanrico's Weblog

Daily events

Nick Momrik

Trying to get a hole-in-one

Lens Cap

Casual glimpes into mundane suburbia

Matt on Not-WordPress

Stuff and things.

Mataparda

This WordPress.com site is the cat’s pajamas

cracking up

Just another WordPress.com weblog

WordPress.com

WordPress.com is the best place for your personal blog or business site.

The WordPress.com Blog

The latest news on WordPress.com and the WordPress community.

%d bloggers like this: