Escenas de ámbito rural

By: juanrico

Nov 28 2011

Category: Uncategorized

4 Comments

Aperture:f/5
Focal Length:15mm
ISO:1600
Shutter:1/4 sec
Camera:Canon EOS 400D DIGITAL

Los apotegmas de Daisy

Aquella mañana de invierno, en medio del avieso febrero, que tanto desconcierta a los paisanos que viven de mirar al cielo y a sus nubes, respondió Daisy con la displicencia que solía demostrar con sumo cariño a nuestros  habituales encuentros.

  • Siempre te encuentro con la escoba entre las manos, Daisy. Menos mal que evité insinuar que no tenían alas, que hubiera resultado de mejor o peor gusto, según la interpretación. Pero, hábil como en ella es habitual, y demostrando su agilidad mental en la respuesta, sin evitar posibles malentendidos por mi parte, respondió:
  • Ahí te están esperando una procesión de ellas, considerando un matiz religioso al apotegma, que me desconcertó sobre manera, aunque ahondando en las cuitas del pasado, pude entrever que sólo me insinuaba la posibilidad de echar una mano en la rutina de la limpieza del hogar familiar, a cuya responsabilidad su sobrina hacía frente, contratando los servicios de una profesional, de cuyo dispendio, Daisy consideraba excesivo. Sin embargo, como si quisiera retroceder en su respuesta y justificando una posible descortesía por su parte, continuó con su discurso:
  • ¿ Qué se puede esperar de una mujer, por la mañana, en un lugar como éste, donde todas hacen lo mismo ? Salen a barrer los metros de acera que les corresponde de acuerdo con la longitud de las fachadas de sus casas, aunque no está destinado tal tarea a las señoras que se precien en algo, en abolengo o dignidad; pero, aunque a Daisy tales consideraciones sobre dignidades le traían al pairo; es cierto que, ella a penas sacaba del umbral de su habitáculo media cabeza y el extremo de la escoba, lo cual le servía de suficiente excusa para matar la curiosidad, y evitaba así poner en evidencia el buen nombre y la dignidad de mujer.

A las personas mayores y Daisy no es una excepción, no se les escapa la inclinación de Zapatero por el colectivo femenino. Tanto es así que, a muchas octogenarias las tiene desconcertada, que, aunque en el fondo, odien al presidente por su alocada carrera de errores: unos cometidos a conciencia y propios de un sádico e irresponsable dirigente y otros realizados  inconscientemente para rectificar a continuación, sin embargo coinciden con el interfecto que las mujeres han estado sometidas a un patriarcado miserable que les ha hecho sufrir a lo largo y ancho de los tiempos. Daisy lanza su apotegma sin venir al hilo en aquel momento.

  • Hoy las mujeres mandan más que los hombres,

Con toda seguridad, clavaba una pulla provocadora, sin tener en cuenta la insolente hipérbole que podría suponer ante mi  precaria presencia. Más allá de lo que uno pudiera imaginar, a Daisy no le preocupaba el calvario que a los maridos pudiera suponerles el hecho de estar sometidos a los dictámenes de una esposa exigente. Pues ella, aunque siendo una persona soltera y no se le conocía relación con varón alguno, su predilección por el género opuesto no significaba que sintiera una admiración visceral por los hombres, sino más bien una cierta inclinación compasiva por la inferioridad manifiesta de estos sobre aquellas. Al mismo tiempo que buscaba entre sus acuciantes acusaciones una solidaria coincidencia con sus preceptos no se le podía soslayar el hecho de haber ejercido como madre de varones sin haber estado unida en matrimonio a hombre alguno, bien pudiera haberle respondido con mis pensamientos al hilo de su  argumento, pero ya nos enseñó Freud que uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras. Así que trasladé la discusión a la pantalla del artefacto doméstico, que nos aleccionaba de las bondades que aportaba  a los cubanos, vivir en La Habana.

  • ¿ Daisy, un hermano tuyo estuvo en Cuba ?
  • Si, mi hermano Ernesto -respondió lacónicamente, para a continuación doblar el cuello y quedar dormida. Pues no es para menos, la tele propaganda nos servía un programa de Cuba, como si quisiera insinuar a los tele usuarios que su objetivo político es hacer de España, la Cuba de Europa.
  • Daisy, ¡ que te torras !,  le dije levantando la voz para rescatarla del mundo de los sueños.
  • ¡ Anda, hijo, que las cubanas son muy bastas ! -comprendí que Daisy no había estado dormida totalmente y habría podido atisbar de soslayo la exuberancia de la mulatas de La Habana.

4 comments on “Escenas de ámbito rural”

  1. gracias por el buen comentario que haces de la persona mas humana trabajadora solidaria buena ectra…que conozco para mi es un orgullo.

  2. Estoy de acuerdo con el comentario que, me parece, no hizo juanrico sino juanrico’s missus. Un post precioso. Una copia en papel a Miss Daisy seria un gran regalo de Navidad.

  3. Beautiful picture. A bit spooky!


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