Escenas de la ciudad: el ictus

By: juanrico

Jun 11 2011

Category: Uncategorized

1 Comment


Se había apostado junto a mi -a mi derecha, en la barra de la cafetería LaMarina aquella mañana como otra cualquiera – un anciano de buen aspecto, del que pensé que me gustaría estar en sus condiciones físicas una vez alcanzara su edad,  si por fortuna llegara a tan deseada edad y estado de salud. Se trataba de un anciano enjuto en carnes, pero ágil como una ardilla; se encaramò en lo alto de una banqueta y pidió un café y migas. Observé por el rabillo de mi ojo derecho que miraba al titular del diario que me disponía a leer – “El expresidente Rodríguez Ibarra le ha costado a los extremeños €2 millones en cuatro años”-

 No suelo detenerme en la página del obituario, pues me interesan más los finados anónimos que los anunciados por las empresas fúnebres ni los pretenciosos que anuncian a toda letra los pormenores familiares y la inestimable pérdida para sus herederos que, en muestras de agradecimiento, desean compensar la generosidad del benefactor con esquelas de tamaño y ostentación fúnebre. En aquella página me había detenido y pude comprobar que la parca esta vez había sido generosa, cuando repentinamente oí un golpe seco sobre la tarima, y pude ver al parroquiano del desayuno desplomado todo a lo largo en el suelo, al que dos samaritanas oportunas, que se encontraban sentadas en una de las mesas a sus espaldas, tomaban la iniciativa de socorrerlo.

– No se les ocurra moverle,  les dije con apremiante celeridad, mientras un camarero llamaba al cientodoce, cuyas asistencias llegaron transcurridos unos treinta minutos; así mismo eran recibidos con denostados reproches, pues se estimaba que había transcurrido el suficiente tiempo para que un enfermo entregara la cuchara, de haberse tratado de un infarto u otra perentoria dolencia.

– Hemos llegado cuando hemos recibido la llamada – se justificó una de los servicios de la Cruz Roja, ante la insistente protesta de los asistentes;  algunos de los cuales arremetían contra el Servicio Extremeño de Salud. Uno del los presentes, más joven que el accidentado, con problemas de movilidad, pues manejaba con dificultad su brazo izquierdo, lo que hacía suponer que sufría de Parkinson u otra discapacidad de parecida etiología, se identificó como médico, al que todos los presentes le concedimos la responsabilidad de acometer el problema.

-¿Comunicamos con un familiar?

El octogenario de ochenta y ocho primaveras u otoños- ¿ Quién sabe?- después de confesar que tenía un sólo hijo,  prefirió que no le acompañara en el hospital.

One comment on “Escenas de la ciudad: el ictus”

  1. Ya me contaste este episodio verdadero – y no me creo que no leas los orbituarios cada dia…jajajja. Si es lo que mas te gusta del HOY!!! juas juas juas


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