Escenas de la ciudad

By: juanrico

Mar 24 2011

Category: Uncategorized

1 Comment

Aperture:f/6.3
Focal Length:41mm
ISO:1600
Shutter:1/8 sec
Camera:Canon EOS 400D DIGITAL

Cuando el humor decapita al desánimo

Agobiados por la crisis económica, desesperados muchos por la falta de horizontes y  hastiados hasta las vísceras de una administración inoperante, que no acaba de tomar el toro del estancamiento de la economía por los cuernos y dejar de marear la perdiz; instalados en la creencia interesada de que saben dominar los tiempos: esto es, de tomar las decisiones en el momento más oportuno, algunos “curritos” se quitan el hambre y la falta de trabajo a base de tortazos de humor, como si de moscas se tratara en época de  la vendimia.

Justificaba que Belén Esteban no podría ser la protagonista terrícola, pues no  había nacido aún la “princesa del pueblo” cuando Brog escribió su imaginativa narración. Tampoco, se resistía a admitir que el nivel cultural de España se midiera por la popularidad de una popular y horriblemente agraciada y extraña belleza, que de ser candidata política, conseguiría más electores que el mismo presidente.

A Chuco le fascina  cambiar de temas a salto de mata, como si estuviera apremiado de tiempo o se tratase de una circunstancial cinegética manía, de tal manera que, habiéndose  detenido a saludar a un transeúnte, y retrasado en unos cincuenta pasos, me reprochó el apremio:

  • ¡Hay que ver no esperas, Juanito!
  • Verdaderamente los tiempos de cada uno los administra cada uno a su libre albedrío. No te he reprochado que me dejases tirado como  hiciste con tu amante anteriormente. Argumenté sin vacilación.
  • ¡Es tiempo de guantes! -me dijo al fijar sus ojos sobre mis guantes de piel.
  • !Y de bragas ¡ – le puntualicé de inmediato.
  • ¡ Bueno…de bragas… cualquier tiempo viene bien ! – pontificó con una sonrisa pícara en su rostro afable, y algo complacido por la sutil gracia.
  • ! No, hombre ¡ Si me refiero a la prenda del cuello…para protegerse del frío, que a veces usan los jóvenes de escasos recursos.

Sintiendo la ridiculez de sus palabras, saltó de la mata seguidamente en busca del gazapo más oportuno que le liberara de su lerdo bisoño.

  • Rajoy va a ser el mejor presidente de España; lo vas a ver – me dejó corrido en cierta forma, pues no esperaba a una liebre tan dispar y capciosa propuesta. Chuco, lejos de la pedantería reinante, aventuraba un cambio de tercio levantando su mentón desafiante, esperando una respuesta sincera por mi parte.
  • No se trata de un presidente de un color u otro.
  • ¡Aquí el que manda es Botín!

No me esperaba de Paco un molinillo tan redondo. Había pasado de un requiebro laudatorio hacia el líder de la derecha, para redondear la faena con un aval desinteresado al banquero

  • ¡ pero hombre, ¿ cómo dejas a tu amante tirado y te vienes conmigo?
  • No te preocupes, no es celoso. Es un hombre depresivo que no se entera de nada.
  • Bueno, yo no soy Rojas Marcos, pero a la locura no se le puede poner límites.
  • Tienes razón, Platón – le contesté- No existe un patrón que marque los límites de  la cordura y la sinrazón.

Nos habíamos puesto un poco profundos y Chuco, cambió de tema para abordar,

a continuación, sin recato alguno su interés por la lectura. Chuco, allá donde los haya, un meritócrata instalado en el éxito de la tan denostada burbuja inmobiliaria, es  un fiel reflejo  de afabilidad y predisposición inmodesta a la alegría . Nunca le he visto sufrir de penurias de ninguna clase: suele hacer galas de felicidad, a pesar de los desequilibrios emocionales, a veces, de su esposa.

  • Estoy leyendo un libro muy interesante. Se trata de un escritor noruego, cuyos protagonistas son dos marcianos que se encarnan en dos personajes muy conocidos en la tierra.
  • ¿ Belén Esteban, tal vez ?

Mi interlocutor rompió en una carcajada tan estentórea que resultó obscena a los incautos viandantes.

  • Si,si, ríete, ríete; pero Belén es una máquina de hacer dinero!
  • los socialistas están en el poder porque a Botín no le interesa que Zapatero se vaya. Es su líder.

A veces le ocurre a Chuco, como a tantos otros, que le traiciona el subconsciente ,y no siente recato alguno en  encubrir la añoranza de los tiempos de miel y leche, que tan buenos motivos de alegría y éxito le había permitido el delirio infame de  una construcción desbocada y de especulación escandalosa. Pero Chuco es afable: no repara en saludar con una abierta sonrisa a su peor enemigo, porque como hombre de negocios que es, sería imprudente despreciar a alguien con el que pudiera entablar relaciones de empresa.

  • Este “cabrón”- haciendo referencias al presidente anterior- nos va a llevar a la guerra con los moros, ¡ con lo bien que le va a España ahora !

No se trata de que a Chuco le fueran mal los negocios con el gobierno de la derecha, sino todo lo contrario: empezaba a tomar aire la burbuja inmobilaria, y temía que una política belicista arruinara las expectativas de su afán empresarial. Y su referencia a España se podría considerar un adorno patriótico, sin mayor importancia.

Tenía Chuco un olfato singular ante los cambios en el horizonte para mudar de opinión con envidiable oportunidad, y solía expresarla sin circunloquios y siempre evitándola en grupo: lo suyo era el bis-a-bis confidencial, como el que se confiesa de sus faltas a un prelado, procurando que  sus palabras no fueran acogidas por demasiados oídos.

  • ¿ Quieres tomar una cerveza ?

Su habilidad por mostrase cortés y amable formaba parte de su personalidad, de la que resultaba difícil sustraerse, pues de ningún modo Chuco escondía argucia alguna detrás de tan sincera galantería.

  • Muchas gracias, pero no suelo beber – le respondí sin la pretensión de una disculpa puntual.

No es de extrañar que no hubiera alguien en el bar con quien dedicar unos momento de asueto.

A buen seguro,  Chuco no hacía ascos a unos   minutos de solaz y expansión con alguien del que pudiera extraer algún beneficio que cultivara su intelecto  o alguien de negocios con el que cerrar un compromiso contractual.

  • Mira, Chuco, te dejo en buenas manos, pues tengo que marcharme – me disculpé sinceramente al tiempo que le extendí un saludo al oportuno personaje, del cual  me despedí intentando sacar la más sincera de mis cortesías.
  • Chuco es simpático, aunque un poco “gitano” en el sentido menos peyorativo y desprovisto de maliciosa xenofobia.
  • Muchas gracias. Ya conozco a Chuco desde hace años

 

One comment on “Escenas de la ciudad”

  1. Ya tienes demasiado tiempo libre abuelo eeehhhh. Me encanta la foto – prueba a cambiarla en blanco y negro.


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