En la droguería: una noche cualquiera de un día cualquiera.

By: juanrico

Mar 14 2011

Category: Uncategorized

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Aperture:f/1.8
Focal Length:50mm
ISO:800
Shutter:1/100 sec
Camera:Canon EOS 400D DIGITAL


… Se presenta una posible clienta, la cual se hacía acompañar de un joven, de no muchos años, que al ser observado desde el interior de la lonja, sólo podía verle la  achatada mitad de su naricilla, unos ojos oscuros y un peinado, del que se descolgaba un toupée que le cubría la mitad de la frente, y desde una raya, muy pronunciada y rectilinea, se inclinaba hacia el lado izquierdo de su cabeza más bien redonda, sobre una tez morena, que por su aspecto se adivinaba que no estaba tostada por la acción solar. Me sorprendió el contraste con la señora, alta y rubia de piel blanca, que, por su acento, no podía adivinar su nacionalidad hasta que al salir del establecimiento, se dirigió al chico que  se retrasaba en salir.

  • apúrate, mi hijito!

Mientras que, adivinado el parentesco, se entretenía hablando confidencialmente con el dependiente, y rebuscando en su bolsillo le mostró un preservativo.

  • ¿ qué edad tienes ? le preguntó Javier, que así se llama el mancebo
  • catorce años- respondió sin arrobo el  “cipotino”

– ¿ Cuánto vale una caja de esos ? – volvió a preguntar “el pibe”, sin arrobarse nada, y con el índice extendido y en alto de su mano derecha,  señalaba a la estantería de la  tienda donde se almacena el producto.

  • los más baratos, 6€
  • No tengo suficiente, pero ¿ usted está aquí mañana ?  ¡Es que yo me relaciono mejor con hombres!

Ante tan sorprendente respuesta, me levanté del sillón y me dirigí a él sin el menor recato:

  • ¿ de dónde eres, chaval ?
  • Soy del Ecuador.
  • ¿ Hace mucho que no vas a tu país ? le volví a preguntar, desconcertado
  • Más de seis meses.

Desde la entrada del establecimiento, la rubia y alta señora  volvió la cabeza hacia el chico e insistió de nuevo:

  • ¡ apúrate, mi hijito !
  • Yo escribiría una novela, con toda la experiencia que detrás de un mostrador se adquiere, me comentó Javier, impresionado.

Desde luego, el contacto con la gente proporciona más conocimiento que años en una universidad. Y moviendo su cabeza, parecía Javier esperar un comentario por mi parte.

  • No te sorprenda la promiscuidad de los habitantes del Ecuador: el clima es muy cálido en aquellas latitudes.

En su caminar hacia la puerta de salida, pude observar que se trataba de un especimen de la primera colonización, bajito y rechoncho, de andar patizambo, que contoneaba el trasero con un grácil vaivén; contrastaba en todos los sentidos con la belleza esbelta de la madre de la que, de no ser por su acento, cualquiera pudiera advertir que se trataba de una walquiria del Rhin, de cabello suelto y rubio, y de ojos  azul celeste.

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